NOTICIACRISTIANA.COM- La ensayista estadounidense Meghan O’Gieblyn, criada en una familia evangélica del Medio Oeste, reflexiona sobre su evolución desde la fe cristiana hasta el escepticismo tecnológico en su obra Dios, humano, animal, máquina (Erasmus, 2025).
En una entrevista en Nueva York, O’Gieblyn confiesa que perdió la fe en Dios, al enfrentarse al problema del mal, y a la idea de un progreso lineal de la historia, lo que la llevó a una crisis personal y una adicción.
Tras dejar atrás la espiritualidad tradicional, la autora abrazó el transhumanismo, atrayéndose por pensadores como Ray Kurzweil, y Nick Bostrom.
Sin embargo, combinar fe y tecnología la llevó a cuestionarse esta vía: “Nuestra sed de trascendencia ha sido malinterpretada como algo que va a ocurrir a nivel material, a través de la tecnología”.
Afirma que las respuestas verdaderas a la condición humana son espirituales —en un sentido amplio que no necesariamente implica religión organizada— y que la tecnología no puede suplir esas dimensiones del ser.
O’Gieblyn alerta sobre los peligros de una inteligencia artificial sin conciencia o sensibilidad moral. Advierte que entregamos demasiada autonomía a sistemas que ni evolucionaron con nosotros ni comprenden nuestros valores profundamente humanos.

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«Trump no cree en Dios»
Además, la ensayista critica al expresidente Donald Trump, afirmando: “No creo que Trump crea realmente en Dios; simplemente descubrió cómo ganarse a los votantes cristianos”.
Según ella, muchas narrativas evangélicas bíblicas, como las de Nabucodonosor o Ciro, se han recontextualizado políticamente para justificar su ascenso, y para algunos devotos él actúa como un instrumento divino.
O’Gieblyn concluye que, aunque la tecnología reforme aspectos concretos de nuestra realidad, no es suficiente para satisfacer las ansias espirituales.
Lo que necesita la sociedad, dice, es reconectar con la humildad epistémica y el reconocimiento de nuestra ignorancia frente a lo trascendente.
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