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Seis cosas que la sumisión no es

Seis cosas que la sumisión no es
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NOTICIACRISTIANA.COM.- Hablar de sumisión en el matrimonio puede despertar dudas, incomodidades e incluso dolor en muchas mujeres cristianas que quieren ser fieles a la Escritura sin renunciar a su voz, dignidad o pensamiento.

Por eso, el pastor John Piper, desde una perspectiva bíblica y pastoral, explica qué no significa la sumisión según 1 Pedro 3:1–6, ayudando a desmontar ideas erróneas que durante años han causado confusión.

Este pasaje describe a una mujer cristiana casada con un hombre no creyente, lo que revela que ella decidió seguir a Cristo aun cuando su esposo no lo hace.

Esta situación, aunque compleja, muestra que la sumisión no es obedecer ciegamente ni callar frente al error. Piper lo resume en seis afirmaciones esenciales, acompañadas de ejemplos reales que pueden ayudarte a comprender mejor cómo aplicar estos principios en tu día a día.

1. No significa estar de acuerdo en todo

La sumisión no exige que la esposa comparta cada idea, decisión o creencia del esposo. Piper explica que la mujer de 1 Pedro 3 está casada con un hombre que ni siquiera cree en Dios.

Si ese hombre dijera: “No quiero que sigas siendo cristiana”, ella respondería con amor, pero con firmeza: “Te respeto como mi esposo, pero pertenezco a Jesús”. Sumisión no es abandonar la fe ni silenciar el corazón. En matrimonios cristianos también se da el desacuerdo, y una esposa puede decir con libertad: “No estoy de acuerdo contigo en esto”, sin dejar de ser sumisa.

2. No significa dejar de pensar por sí misma

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Dios no pide a ninguna mujer que deje de usar su intelecto. Piper cuenta que una esposa en su iglesia vivía bajo un control extremo, donde su esposo incluso le exigía permiso para ir al baño. Eso, afirma, no es bíblico. Es una distorsión peligrosa.

Ser una esposa cristiana es pensar, razonar, aportar y tomar decisiones. El liderazgo del esposo no implica ignorar la mente de su esposa. De hecho, un buen líder sabe decir: “Tenías razón; me equivoqué”.

3. No significa evitar influir en su esposo

Una mujer sometida bíblicamente no deja de desear lo mejor para su esposo. La sumisión no es quedarse callada frente al pecado, al desánimo o al descuido espiritual. Piper explica que la meta del texto es “ganarlo”, transformar al esposo mediante una vida de testimonio.

Muchas mujeres oran por años para que sus esposos conozcan a Cristo, y eso no es rebeldía; es amor bíblico. Intentar influir con humildad y gracia es parte del llamado.

4. No significa poner al esposo por encima de Cristo

Aunque la esposa honre la autoridad de su esposo, Cristo sigue siendo su Señor. Si el esposo le pide algo contrario a la voluntad de Dios —como participar en un negocio fraudulento o una práctica inmoral— ella debe decir: “Quisiera poder seguirte en esto, pero no puedo hacerlo sin desobedecer a Cristo”.

No lo dice con soberbia, sino con sinceridad, dejando claro que su deseo es seguirlo como líder, siempre que ese liderazgo esté alineado con Dios.

5. No significa depender espiritualmente del esposo

En el pasaje bíblico, el esposo no provee dirección espiritual, pero la mujer sigue creciendo en su fe. Ella busca fortaleza en Dios, va a la iglesia, ora, lee la Palabra. Piper afirma que la mujer en este texto tiene “mucha fuerza espiritual”, y no depende del esposo para alimentar su alma.

Es perfectamente válido que una esposa se forme, estudie y madure espiritualmente de forma independiente.

6. No significa vivir con miedo

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Una esposa cristiana no está llamada a vivir atemorizada. Piper cierra diciendo que esta mujer descrita en 1 Pedro 3 es “sin miedo”, porque confía en Dios, tiene esperanza y vive con dignidad. La sumisión bíblica no es una prisión, sino una oportunidad para expresar el amor, la fe y el carácter cristiano en el hogar.

Esta enseñanza no minimiza la inteligencia, el valor ni la voz de la mujer. Al contrario, la coloca como un pilar espiritual firme, guiado por la sabiduría de Dios. Como dice Piper, sumisión significa “afirmar y honrar el liderazgo del esposo, ayudándole a ejercerlo conforme a sus dones”.

En otras palabras, es un llamado a amar con fuerza, pensar con claridad y vivir sin miedo, siempre bajo la guía del Señor.

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Artículo adaptado. Original de Desiring God.


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