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¿Por qué es difícil poner la mira en las cosas de arriba?

Por qué es difícil poner la mira en las cosas de arriba
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NOTICIACRISTIANA.COM.- «Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra» (Colosenses 3:1-2). Pablo nos llama a mirar lo eterno, pero hacerlo no es instintivo. Como niños que prefieren el helado a la sopa, nuestro corazón se inclina hacia lo inmediato, aunque lo eterno sea más nutritivo para el alma.

Sin la obra del Espíritu, buscamos lo que podemos ver y controlar. Así como Adán y Eva, o Israel en el desierto, nos aferramos a promesas terrenales que no pueden salvarnos ni perdurar.

Richard Baxter y el descanso eterno

Richard Baxter fue un pastor puritano del siglo XVII, conocido por su profunda vida devocional y su influencia teológica en tiempos de guerra civil en Inglaterra. En medio de ese caos, escribió El descanso eterno de los santos, un tratado sobre el cielo como disciplina espiritual. Tras una experiencia cercana a la muerte, desarrolló un método para meditar en lo eterno, encendiendo los afectos mediante el entendimiento.

Baxter notó que los cristianos creían en el cielo, pero no lo anhelaban. “Cuando la verdad se percibe como buena además de verdadera”, decía, “se vuelve deleitosa”. Necesitamos sentir el cielo, no solo afirmarlo.

La meditación consiste en repetir las razones de Dios al corazón. Comparar lo terrenal con lo celestial hasta que lo eterno pese más. Así se abre el puente entre la razón y el afecto. Y se mira hacia lo eterno.

Hoy vivimos más lejos del sufrimiento que en el siglo XVII. La medicina y la tecnología nos aíslan de la muerte, haciéndonos olvidar que la vida es breve y que mirar hacia arriba es urgente.

El espejismo del control humano

Vivimos rodeados de logros que nos hacen sentir autosuficientes. Desde rascacielos hasta inteligencia artificial, todo parece estar bajo nuestro dominio. Pero incluso los cristianos olvidan que cada aliento viene de Dios.

Los teléfonos nos absorben horas cada día. Se resume en: “50 % mirando el teléfono, 50 % buscándolo”. Esta distracción constante nos impide mirar hacia lo eterno y nos roba la atención.

John Stott contó de un joven que, tras encontrar dinero en la calle, nunca volvió a levantar la vista. Acumuló objetos, pero al no mirar hacia arriba, perdió la belleza del cielo, las sonrisas y la luz. Muchos cristianos viven así: con la mirada en la alcantarilla.

Nunca ha sido más difícil mirar hacia arriba, pero nunca ha sido más necesario. Podemos perder mucho si no lo hacemos, pero ganar infinitamente si respondemos. El llamado de Dios sigue vigente y urgente.

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Artículo adaptado. Original de TGC.


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