NOTICIACRISTIANA.COM- A fines de agosto, la temida “Tormenta de Santa Rosa” vuelve a hacerse sentir, dejando consecuencias visibles y alterando el clima en buena parte del territorio nacional.
Inundaciones y cortes en el NOA
La región del Noroeste Argentino, especialmente las provincias de Jujuy y Tucumán, enfrenta una situación crítica. En Tucumán, las intensas lluvias –que alcanzaron cerca de 130 mm en pocas horas– provocaron calles anegadas, vehículos arrastrados y daños materiales en viviendas y comercios. Las autoridades recomendaron evitar desplazamientos y desconectar artefactos eléctricos.
En paralelo, Jujuy sufrió desbordes y daños significativos: hubo evacuaciones en Huacalera, el puente Urumayo colapsó en Los Molinos, y el servicio de agua potable resultó afectado debido al aumento de la turbidez en las fuentes que abastecen a San Salvador de Jujuy, Alto Comedero y Palpalá.
También se registraron cortes de energía en varios barrios, mientras se conformó un Comité Operativo de Emergencia para coordinar la respuesta.
Alerta meteorológica en varias provincias
El Servicio Meteorológico Nacional ha decretado alertas por tormentas en diversas provincias. Santiago del Estero se encuentra bajo alerta naranja, mientras que Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca y otras 18 provincias están bajo alerta amarilla.
Se advierte sobre ráfagas de viento que podrían superar los 60 km/h, caída de granizo y precipitaciones acumuladas entre 40 y 50 mm, con valores superiores en sectores puntuales.
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¿Qué es la Tormenta de Santa Rosa?
Este fenómeno es una tradición que se vincula con tormentas que ocurren entre cinco días antes o después del 30 de agosto, fecha en la que se celebra a Santa Rosa de Lima. Aunque forma parte del imaginario colectivo, los meteorólogos señalan que no siempre se cumple con intensidad o frecuencia, sino que responde a cambios propios del final del invierno, cuando se enfrentan masas de aire frío y cálido en la atmósfera.
En resumen, este fin de agosto se caracteriza por un fenómeno climático que muchos argentinos esperaban como mito, pero que este año se ha materializado con consecuencias reales: lluvias intensas, alertas extendidas y una clara demostración de que tradición y realidad meteorológica convergen.
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