NOTICIACRISTIANA.COM.- En la vida cristiana, surgen temporadas de dolor, pérdida o confusión donde el cielo parece callado y los propósitos de Dios resultan inescrutables. Es en medio de este quebranto donde la verdadera esencia de la adoración es puesta a prueba.
La Biblia nos presenta, a través de las experiencias del profeta Habacuc y de Job, un poderoso testimonio de que es posible adorar a Dios no por lo que Él hace, sino por quien Él es, incluso cuando su soberanía resulta incomprensible para nosotros.
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El quebranto de Habacuc: del cuestionamiento a la confianza

El profeta Habacuc inició su diálogo con Dios desde un lugar de profunda perplejidad. Clamaba a Jehová por la violencia e injusticia que veía en Judá y parecía no obtener respuesta. Su quebranto provenía de la tensión entre el carácter santo de Dios y el aparente triunfo de la maldad. Sin embargo, cuando Dios finalmente responde y le revela Su plan, Habacuc se enfrenta a una verdad aún más difícil de digerir.
La respuesta de Dios no fue la que él esperaba, y el profeta reconoce su propio temor ante la perspectiva del juicio divino: «Oí, y se conmovieron mis entrañas; A la voz temblaron mis labios… Si bien estaré quieto en el día de la angustia«.
A pesar de este miedo, el profeta llega a una de las declaraciones de fe más poderosas de las Escrituras: «Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos… Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación».
Habacuc decide adorar no por la abundancia de las bendiciones, sino por la persona del Bendecidor.
El quebranto de Job: de la prosperidad a la postración

La historia de Job lleva el concepto de adoración en el quebranto a su expresión más extrema. Job lo perdió todo en un día, su sufrimiento era tan profundo que maldijo el día de su nacimiento. Sin embargo, en el momento mismo de su pérdida catastrófica, la Biblia registra una reacción asombrosa:
«Job se levantó, se rasgó las vestiduras, se rasuró la cabeza, y luego se dejó caer al suelo en actitud de adoración. Entonces dijo: «Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo he de partir. El Señor ha dado; el Señor ha quitado. ¡Bendito sea el nombre del Señor!»» Job 1:20-21.
La adoración de Job en el clímax de su dolor no era una negación de su sufrimiento, sino un reconocimiento profundo de la soberanía de Dios. Más adelante, Job llega a un punto de quiebre espiritual aún más significativo.
Luego de que Dios le habla desde el torbellino, mostrándole Su majestad creativa y Su sabiduría inalcanzable, Job exclama: «De oídas había oído hablar de ti, pero ahora te veo con mis propios ojos. Por tanto, me retracto de lo que he dicho, y me arrepiento en polvo y ceniza» .
Job no recibió una explicación detallada de su sufrimiento, sino una revelación abrumadora de la grandeza de Dios. Fue este encuentro con el Dios soberano, y no el entendimiento intelectual de sus padecimientos, lo que le permitió adorar con genuina humildad.
Cómo cultivar una adoración que perdure en el quebranto

Las vidas de Habacuc y Job nos enseñan que la adoración genuina no es un sentimiento que depende de las circunstancias, sino una decisión espiritual que se cultiva. Estas disciplinas prácticas pueden ayudarnos a mantener una postura de adoración aun cuando carecemos de respuestas:
- Sé honesto delante de Dios: La adoración auténtica nace de la sinceridad, no de la represión de nuestras emociones.
- Decídete a bendecir Su nombre: Debemos elegir alegrarnos en el «Dios de nuestra salvación», aun cuando el corazón esté herido.
- Conmemora la fidelidad pasada de Dios: Recordar cómo Dios ha sido fiel en el pasado, fortalece nuestra fe para confiar en Él en el presente oscuro.
Como Habacuc, podemos aprender a alegrarnos en el Dios de nuestra salvación aunque todo a nuestro alrededor falle. Como Job, podemos pasar de solo «oír» acerca de Dios a «verlo» con los ojos de la fe, postrándonos en adoración humilde ante Aquel cuya sabiduría supera infinitamente la nuestra. En el quebranto, descubrimos que la adoración más pura no es la que cree cuando recibe el milagro, sino la que confía y se goza en el Hacedor de milagros, aun cuando Él decide obrar de manera misteriosa.
Fuentes consultadas
- Blue Letter Bible – David Guzik, Comentario sobre Habacuc 3
- Bible Gateway – Job 1:20-22 y Job 42:5-6
- United Faith Church, una actitud de adoración
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