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Indígena se convierte a Jesús tras tener una visión

Este ser, que los misioneros identificaron como Jesús, "lavó" simbólicamente la cabeza del joven.
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NOTICIACRISTIANA.COM- Kayuna Mehinako, un indígena de la etnia Mehinako en el Alto Xingu, Mato Grosso, compartió recientemente su asombrosa historia de conversión, revelando que nunca había oído hablar de Jesús hasta que un grupo de misioneros llegó a su territorio en 2007.

Kayo, como es conocido, creció inmerso en la cultura, las creencias, los rituales y las danzas de su pueblo, donde el conocimiento del Dios cristiano era inexistente.

El miedo se apoderó de él al escuchar por primera vez a los misioneros hablar del Cielo y el Infierno, aunque inicialmente desestimó el Evangelio como algo «solo para gente no indígena».

El punto de inflexión llegó durante una severa opresión espiritual que afectó a su primo, quien estuvo poseído y enfermo crónicamente de 2013 a 2016.

A pesar de los esfuerzos y pagos a chamanes de varios pueblos, la situación no mejoraba, llevando a la familia Mehinako a una desesperación total.

La respuesta no provino de rituales, sino de una experiencia sobrenatural: el primo de Kayo tuvo una visión donde vio una luz brillante y una persona que se identificó como «el espíritu del bien» en el que nunca habían creído.


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Se entregó a Cristo

Este ser, que los misioneros identificaron como Jesús, «lavó» simbólicamente la cabeza del joven.

Al poco tiempo, el primo de Kayo se entregó a Cristo, fue liberado de los malos espíritus y su vida fue transformada. Testigo de esta liberación, Kayo se preguntó: «¿Quién es este Dios, que es diferente a los demás?».

Más tarde, un pastor indígena lo invitó a un evento juvenil en la ciudad. Allí, Kayo sintió una «verdadera alegría, una paz» al ser objeto de oración, que lo conmovió profundamente y lo llevó a prestar atención al Evangelio.

Tras su bautismo y un estudio bíblico de tres años, Kayo regresó a su pueblo para pastorear la pequeña iglesia de 15 convertidos, llevando el mensaje de Cristo a sus propios padres.

 Kayo hoy afirma que Dios no destruyó su cultura, sino que la redime, dirigiendo la adoración solo hacia Él.

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