NOTICIACRISTIANA.COM.- “No recuerdes las cosas antiguas, ni consideres las viejas. He aquí que estoy haciendo algo nuevo, que está saliendo a la luz; ¿No lo percibes? Aquí marcaré un camino en el desierto y ríos en el desierto.” (Isaías 43:18–19)
La vida espiritual está marcada por temporadas. Algunas veces lo nuevo de Dios no se anuncia con grandes señales, sino que se revela en lo íntimo: en decisiones de fe, en silencios que transforman, en corazones que deciden soltar lo viejo.
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Lo nuevo comienza dentro

Dios no siempre cambia primero las circunstancias; muchas veces cambia nuestra actitud hacia ellas. Lo nuevo no es un escenario externo, sino una conciencia interna. Es el corazón que se rinde y la mirada que se reposiciona.
El Espíritu Santo no vierte vino nuevo en odres viejas (Mateo 9:17). Para eso se requiere preparación: no solo de la agenda, sino también de la mente.
Como dijo Elisabeth Elliot: “La fe no elimina preguntas, pero sabe a dónde llevarlas.”
Cuando el final es un comienzo
No todas las puertas cerradas son pérdidas; algunas son liberación. No todo silencio es ausencia; a veces es Dios construyendo un nuevo camino.
Los discípulos lo vivieron cuando Jesús fue crucificado. Lo que parecía el final era, en realidad, el inicio del plan perfecto de redención. Dios escribe comienzos donde el mundo ve finales.
«El llanto puede durar una noche, pero la alegría llega por la mañana.» (Salmo 30:5)
Prepararse para recibir lo nuevo
Lo nuevo no ocurre por emoción, sino por decisión y construcción. Dios quiere que estemos listos para cooperar con lo que Él está haciendo.
Este es el momento de despejar el terreno del corazón: liberar perdón, cerrar asuntos pendientes, reorganizar prioridades, restaurar relaciones y reavivar la fe. No es posible vivir lo nuevo cargando con lo viejo inutilizable.
«Y no os conforméis con este mundo, sino transforméis por la renovación de vuestra mente, para demostrar cuál es la voluntad buena, aceptable y perfecta de Dios.» (Romanos 12:2)
Corazón dispuesto

Quizá lo nuevo que esperas aún no sea visible, pero Dios ya ha comenzado algo en silencio dentro de ti y alrededor tuyo. Está realineando propósitos, reposicionando corazones y preparando el terreno para una futura cosecha.
Lo nuevo no llega porque el calendario cambie, sino porque el corazón está dispuesto.
«Dios hace que todo sea hermoso en su tiempo.» (Eclesiastés 3:11)
Como bien se ha dicho en algún momento: “Lo nuevo de Dios comienza cuando lo viejo deja de ocupar espacio dentro de ti.”
Que este diciembre termine con gratitud y que enero se abra con fe, esperanza y un corazón listo para todo lo que Dios quiere lograr.
Artículo adaptado, original aquí.
Foto: Laitman.es
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