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Ruanda califica a iglesias evangélicas «guarida de bandidos» tras cierres masivos

más de 10 mil iglesias en ruanda han sido cerradas

KIGALI, Ruanda — El presidente de Ruanda, Paul Kagame, defendió enérgicamente la clausura forzada de miles de iglesias evangélicas en el país, calificándolas de «guarida de bandidos» y acusando a sus pastores de ser «reliquias engañosas del colonialismo». Las declaraciones, emitidas al cierre de 2025, respaldan una campaña gubernamental que ha resultado en el cierre de más de 10,000 instituciones religiosas bajo una ley de 2018 que exige estrictos estándares de seguridad, higiene y formación teológica para los clérigos.

Kagame cuestionó públicamente la relevancia de estas instituciones para la supervivencia y el desarrollo de la nación, señalando que muchas de ellas se dedican al robo en lugar de contribuir a la economía o generar empleos. «Si de mí dependiera, no reabriría ni una sola iglesia», afirmó el mandatario durante una conferencia de prensa, donde también enfatizó que las donaciones deben pasar por cuentas registradas y que los edificios deben contar con sistemas de insonorización para evitar la contaminación acústica.


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Entre las clausuras más destacadas del año se encuentra la de Grace Room Ministries, una influyente iglesia evangélica que congregaba a multitudes en la Arena BK de la capital, pero que fue cerrada en mayo de 2025 por no presentar informes financieros ni documentación requerida. Líderes religiosos afectados, como el pastor Sam Rugira, han denunciado que las normativas afectan desproporcionadamente a las iglesias nuevas y pequeñas, sugiriendo que el gobierno debería brindar apoyo técnico para el cumplimiento de los requisitos en lugar de proceder con cierres inmediatos.

Analistas políticos y críticos locales sugieren que el trasfondo de esta medida radica en el control social, argumentando que el partido gobernante ve con desconfianza a cualquier organización capaz de amasar una influencia pública significativa fuera de las estructuras estatales. Aunque la Constitución de Ruanda garantiza la libertad de religión, la aplicación rigurosa de estas leyes ha generado preocupación no solo en el sector evangélico, sino también entre líderes musulmanes, quienes han comenzado a cuestionar las restricciones sobre el llamado público a la oración.

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