NOTICIACRISTIANA.COM.- La película El Camino, la Montaña y el Silencio, dirigida por el ecuatoriano Gustavo Chiriboga y estrenada el año pasado, se ha convertido en una propuesta de cine contemplativo que busca llevar a los espectadores a un encuentro más profundo con Cristo a través de la oración, el silencio y la vida cotidiana de la fe.
En medio de una oferta audiovisual marcada por el ruido y la velocidad, un pequeño documental latinoamericano está llamando la atención de creyentes y buscadores espirituales: se trata de El Camino, la Montaña y el Silencio, una producción independiente filmada en los Andes ecuatorianos que une paisaje, oración y reflexión cristiana en 44 minutos de metraje.
La película acompaña el retiro de silencio de Pablo d’Ors, sacerdote católico, escritor y fundador de la red de meditadores “Amigos del Desierto”, conocido por libros como Biografía del silencio, y de Gustavo Plaza, maestro espiritual ecuatoriano con años de experiencia acompañando procesos de oración y contemplación.
En diálogo y en silencio, ambos comparten cómo el cristianismo encuentra hoy nuevos caminos para hablar al corazón: la oración del corazón, la meditación cristiana, la lectura del Evangelio y la encarnación diaria de la fe en medio de las crisis personales.
“Quise hacer una película que fuera como un pequeño retiro en casa, donde el espectador pudiera detenerse, respirar y volver a poner a Cristo en el centro”, explica el director, Gustavo Chiriboga, en declaraciones para NoticiaCristiana.com. “El silencio no es un fin en sí mismo: es el espacio donde el Señor nos habla y nos vuelve a llamar por nuestro nombre”.

Jesús y la subida a la montaña
Para Chiriboga, la geografía de la película no es un simple decorado. Los Andes se convierten en una metáfora bíblica: así como los Evangelios muestran a Jesús subiendo al monte para orar a solas con el Padre, la cinta invita al espectador a “subir” también, interiormente, al lugar del encuentro con Dios.
“Filmar en la montaña era recordar ese gesto de Jesús”, comenta el director. “Él se aparta, hace silencio, escucha. La película propone lo mismo: hacer un alto en medio del valle de nuestras actividades y dejar que Cristo nos hable en lo profundo”.
Estreno y recepción
El Camino, la Montaña y el Silencio se estrenó en 2025 y, desde entonces, ha sido seleccionada en varios festivales de cine documental y espiritual tanto en América Latina como en Europa, donde ha recibido buenos comentarios por su fotografía, su ritmo contemplativo y la sinceridad de los testimonios.
Lejos de buscar polémica o espectáculo, la película propone una mirada serena al seguimiento de Jesús en el siglo XXI: cómo orar, cómo atravesar las dudas de la fe y cómo integrar el cuerpo y la vida diaria en una espiritualidad encarnada.
“Muchos espectadores nos han dicho que, después de ver la película, han vuelto a abrir su Biblia o han retomado la costumbre de sentarse unos minutos en silencio delante del Señor”, comenta Chiriboga. “Si eso ocurre, sentimos que el esfuerzo valió la pena”.

Cine y evangelización en Cristo
En un contexto donde cada vez más producciones cristianas llegan a las salas y plataformas con el objetivo de difundir el Evangelio de manera relevante, este documental se suma como una propuesta diferente: menos enfocada en la acción y más en la experiencia interior, pero con la misma intención de llevar a las personas a un encuentro vivo con Jesús.
Chiriboga, que nació en los Andes y ha pasado buena parte de su vida subiendo montañas, ve en el paisaje una parábola de la vida espiritual: “Cuando subes, llega un momento en que el cansancio y el viento se llevan los pensamientos. Quise mostrar que el silencio también puede ser una subida hacia Dios”.
Disponibilidad

La película está disponible en la página oficial del proyecto (https://elcaminolamontanayelsilencio.com/), donde los creyentes pueden verla individualmente o coordinar proyecciones en iglesias, comunidades y grupos de oración, acompañadas de guías de preguntas para fomentar la reflexión y el discipulado.
“Nuestro deseo es sencillo”, concluye el director. “Que este pequeño film sirva para que más personas escuchen la voz de Cristo en medio del ruido del mundo y descubran que el Evangelio también se puede anunciar desde el arte y la contemplación”.
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