Un ataque con drones cargados con explosivos en la zona rural del municipio de Tibú, en el departamento de Norte de Santander, dejó un saldo trágico de un niño fallecido, varios civiles heridos y severos daños en una iglesia cristiana y una vivienda campesina, en medio de los enfrentamientos entre grupos armados ilegales que disputan el control de la región del Catatumbo.
El hecho ocurrió en la vereda conocida como Kilómetro 25, un corredor estratégico que conecta con el sector de La Gabarda. De acuerdo con informes preliminares, uno de los artefactos lanzados desde drones impactó directamente una casa donde se encontraba una familia, causando la muerte de un menor de edad y lesiones a varias personas, entre ellas niños.
La misión de la ONU en Colombia condenó el ataque y lo calificó de indiscriminado. El organismo informó que el hecho se produjo durante combates entre dos grupos armados no estatales y señaló que el ataque provocó la muerte de un niño de 13 años y dejó heridas a cinco personas, incluida una niña de tres años. Sin embargo, otros reportes oficiales y organizaciones sociales indicaron que la víctima mortal tenía 10 años.
El director del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), Leonardo González, aseguró que el ataque alcanzó a una familia campesina y dejó al menos seis heridos, tres de ellos menores de edad. Asimismo, advirtió que las comunidades civiles continúan siendo las principales afectadas por las confrontaciones armadas en la región.
El consejero de Paz y Reconciliación de Norte de Santander, Luis Fernando Niño López, confirmó que una iglesia cristiana también resultó afectada por las explosiones. “Están atacando de manera indiscriminada”, denunció el funcionario, al explicar que el impacto destruyó gran parte de la sala de la vivienda donde se encontraban varios niños.
Entre los heridos figuran adultos y menores de edad que fueron trasladados inicialmente al Hospital Regional del Norte y posteriormente remitidos al Hospital Universitario Erasmo Meoz, en Cúcuta, debido a las dificultades para realizar evacuaciones aéreas.
Las autoridades mantienen activa una alerta temprana por la presencia de estructuras armadas en Tibú, mientras crece la preocupación por el uso cada vez más frecuente de drones explosivos en el conflicto colombiano, una práctica que organizaciones humanitarias advierten pone en grave riesgo a la población civil, incluidos niños, familias e iglesias que quedan atrapadas en medio de la violencia.










