NOTICIACRISTIANA.COM.- El 6 de julio de 2024, Jonathan Sia, joven filipino de 23 años, dejó un mensaje breve pero impactante antes de morir: “Jesús es real”. Estaba internado por complicaciones renales y escribió esas palabras antes de sufrir una parada cardíaca. El testimonio fue compartido en redes sociales y conmovió a miles alrededor del mundo.
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Una visión de Jesús antes de partir
Su padre, Joel Sia, relató: “Antes del agravamiento del cuadro clínico, su hijo despertó, miró fijamente para algo invisible y intentó comunicarse. […] Le di papel y lápiz. Estaba débil, temblando, pero logró escribir claramente: ‘Jesús es real’. Yo creo que él vio a Jesús”.
Su madre, Aidy, también vivió algo extraordinario en medio de la urgencia médica: “Vi una luz brillante y una mano sosteniendo a Jonathan mientras él sonreía”.
Según la página evangélica Buhay Kristyano, un amigo de la familia describió a Jonathan como: “Jonathan siempre tuvo un corazón para Dios. Ya fue guerrero de oración con 5 años. Era consejero de sus amigos y obediente a sus padres”.
Estaba por finalizar la carrera en Administración de Empresas con énfasis en Marketing, pero fue hospitalizado una semana antes de la ceremonia de graduación.
Incluso desde su cama de hospital, Jonathan continuó compartiendo el Evangelio. El mismo amigo señaló: “Él compartía a Jesús y el Evangelio con sus médicos y enfermeros”. Después de escribir la nota, Jonathan sufrió otra parada cardíaca y no sobrevivió, a pesar de los intentos médicos.
Un testimonio que continúa
Su mensaje escrito se convirtió en una declaración evangelística. El amigo de la familia expresó: “Sería una tristeza indescriptible para sus padres, hermanos y todos los que él dejó, si no fuera por la gloriosa garantía que el Señor Jesucristo dio a la familia: Él realmente es real y todo lo que creemos sobre Él es verdad”.
En tono reflexivo añadió: “El testimonio de Jonathan es la invitación de Dios para mí y para ti. Él es real. El paraíso es real. Y el infierno también es real. […] Vivamos en unión con Cristo el resto de nuestras vidas. Jonathan hizo eso en su breve vida. Cuando llegó la hora de partir, él estaba listo para ver la faz del Salvador”.
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