NOTICIACRISTIANA.COM.- Ana María Luna Rodríguez, activista cristiana y coordinadora del Movimiento Ex LGBT México, compartió su testimonio de transformación espiritual que la llevó a dejar el movimiento LGBTQ+ y abrazar su fe cristiana.
“Tuve un proceso muy difícil con 23 violaciones sexuales por parte de hombres adultos y adolescentes… eso distorsionó mi sexualidad”, relató Ana María.
Desde temprana edad, Ana María enfrentó abusos físicos y psicológicos, rechazo social por su conducta masculina, y una ausencia paterna que la empujó a buscar refugio en una relación lésbica. “En algún momento de mi vida ya no quise ser niña, quería ser hombre para defenderme”, explicó.
Encuentro con el Evangelio
El giro en su vida llegó con el mensaje de Jesucristo. Según Ana María, el cambio fue integral: “Uno aprende a lidiar con la tentación, se vuelve uno más fuerte… tuve un encuentro con Dios”. Hoy es psicóloga egresada del Instituto Teológico Anna Sanders y líder del movimiento que busca compartir esperanza y transformación.
“Organizamos una marcha. Este año celebraremos la cuarta movilización en la Ciudad de México, mucha gente llega de otros países y se han unido a este movimiento, es un proyecto que nació en el corazón de Dios”, destacó.
La visión de la marcha se la dio una hermana en la fe quien es de República Dominicana. Asegura que el mensaje de Dios fue que con cada marcha que se hiciera de los ex LGBT, se iba a quitar la “ceguera espiritual” en los simpatizantes del movimiento gay. Fue así que iniciaron un grupo de consejería en una iglesia para personas que tenían atracción por el mismo sexo.
“Somos, por así decirlo, la contra del movimiento LGBTQ+. La intención es que ellos conozcan, que sí se puede cambiar de vida, que hay esperanza, que Dios no los diseñó así”, indicó Ana María.
Preparativos para la cuarta marcha
El Movimiento Ex LGBT México organizará la cuarta Marcha por la Libertad el sábado 9 de agosto, desde el Monumento a la Revolución hasta la Plaza de Santo Domingo en la Ciudad de México.
El evento contará con la participación de personas que darán testimonio público sobre sus experiencias de cambio. “Damos un testimonio que el cambio es real y genuino… enfatizamos que es posible un cambio de vida”, sostuvo la activista.
Ana María recordó casos como el de una persona trans que felicitó al grupo por su trabajo durante una marcha pasada, y otras que han aceptado a Cristo en plena vía pública. Sin embargo, criticó la falta de interés de muchas iglesias en abordar el tema: “Me he cansado de invitarlos, no se suman y eso es grave… tenemos que luchar para que el mundo conozca a Cristo”.

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