NOTICIACRISTIANA.COM.- Durante una conversación pública, la pastora Lisney De Font explicó que no todas las esposas de pastores son pastoras, ni todas las predicadoras tienen llamado pastoral. “Pastorear es cuidar el alma”, afirmó, destacando que muchas mujeres sirven y acompañan a la congregación desde distintos roles, como madres espirituales, diaconisas o profetas, aun sin un título formal.
De Font señaló que existe una diferencia clara entre predicar y pastorear, y que muchas mujeres cumplen funciones pastorales sin ser reconocidas como tal. “Conozco mujeres que son más pastoras que pastores”, dijo, relatando casos donde ellas han denunciado abusos en la iglesia, incluso exponiendo sus matrimonios para proteger al rebaño.
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De font dice que el problema es el título
La pastora De Font cuestionó que se acepte que una mujer cuide jóvenes, enseñe y los discipule, pero no se le reconozca como pastora. “Jesús dijo que el pastor da la vida por las ovejas, y muchas mujeres lo hacen”, expresó. Agregó que el problema no es la función, sino la resistencia masculina a otorgar ese título.
También denunció una cultura machista dentro de algunas iglesias, que permite a la mujer servir en tareas domésticas dentro del templo pero no asumir liderazgo espiritual. Reconoció que no todas las mujeres tienen un ministerio genuino, pero eso no puede invalidar a quienes sí han sido llamadas por Dios.
Finalmente, afirmó que históricamente la mujer fue relegada por falta de acceso a la educación y no por diseño divino. Recordó cómo su propia abuela no sabía leer, y reflexionó sobre cómo la cultura, más que la Biblia, ha limitado el papel de la mujer. “Dios le dio un lugar a la mujer”, concluyó.










