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¿Es la prosperidad material una señal de fe?

Es la prosperidad material una señal de fe
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NOTICIACRISTIANA.COM.- El llamado Evangelio de la Prosperidad sostiene que los creyentes tienen un derecho divino a la salud, la riqueza y el éxito material en esta vida (3 Juan 1:2). Basado en la “confesión positiva” y el “principio de siembra y cosecha” (Gálatas 6:7), convierte el diezmo y las ofrendas en una transacción para obtener beneficios. Así, la fe se centra en el “yo” y no en Dios (Jeremías 17:5).

Esta enseñanza distorsiona el mensaje bíblico, que ofrece reconciliación con Dios y salvación del pecado. En lugar de la obra redentora de Cristo, promete soluciones temporales y bienestar terrenal. Al enfocarse en la prosperidad material y en la comodidad, desvía a los creyentes de su verdadera necesidad: la expiación ante un Dios santo (Hebreos 9:26-28).

Además, invierte el papel de Dios, presentándolo como un “genio” al servicio de los deseos humanos. Si la fe se convierte en fórmula para obtener bendiciones, el poder divino se reduce a herramienta manipulable. Esto niega Su soberanía y produce una fe superficial, vacía de Su presencia real (Mateo 15:8-9).

Riquezas temporales vs tesoros eternos

Es la prosperidad material una señal de fe

La Biblia reconoce que el dinero es un regalo de Dios, pero advierte que el amor por él es “raíz de toda clase de males” (1 Timoteo 6:10). Jesús afirmó que no se puede servir a Dios y a las riquezas. El apego al dinero se convierte en idolatría, prometiendo seguridad falsa y distrayendo la devoción que solo pertenece a Dios.

En contraste, la Escritura llama a buscar tesoros eternos, no acumulables en la tierra (Mateo 6:19-20). Pablo exhortó a poner la esperanza en el Dios vivo y a contentarse con lo necesario (1 Timoteo 6:17). La verdadera prosperidad es espiritual: una vida abundante en Cristo, plena de propósito y santificación del alma.

La obsesión por la prosperidad materia, por acumular bienes, puede destruir relaciones y robar la paz interior. El dinero, que parecía llave de la felicidad, se convierte en trampa que hunde en ruina y destrucción. La abundancia material sin gozo ni paz es una pobreza disfrazada.

El verdadero llamado: arrepentimiento, santidad y sufrimiento

El Evangelio de Cristo llama al arrepentimiento, la obediencia y la fe. No es una fórmula para la prosperidad material o comodidad, sino un rescate del pecado que transforma el corazón. Seguir a Jesús implica morir al yo y someter los deseos a Su señorío, no esperar un reino terrenal de prosperidad.

El evangelio de la prosperidad ignora la teología del sufrimiento, atribuyendo todo dolor a falta de fe o pecado. Sin embargo, la Biblia enseña que el sufrimiento es parte necesaria de la vida cristiana y un medio que Dios usa para moldear el carácter a la imagen de Cristo (Romanos 5:3-4).

Rechazar el sufrimiento es rechazar el cincel de Dios que forma nuestro carácter. Esta evasión produce una fe frágil, incapaz de resistir la adversidad. En cambio, el gozo bíblico es profundo e inquebrantable, fortalecido incluso en medio de las pruebas (Santiago 1:2-4).

Primero el Reino de Dios

Dios promete suplir las necesidades de Sus hijos, pero no garantiza riqueza ilimitada. Jesús enseñó a buscar primero el Reino y confiar en que lo necesario será añadido (Mateo 6:33). La provisión divina está ligada a prioridades espirituales, no a la acumulación de bienes.

Dar, según la Biblia, es un acto de adoración, no una inversión. Dios bendice para que podamos bendecir a otros, y ama al dador alegre. Confundir provisión con riqueza crea expectativas falsas y puede llevar a dudar de la fidelidad de Dios.

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