NOTICIACRISTIANA.COM.- El gobierno de Gustavo Petro presentó ante el Congreso una reforma tributaria que busca ampliar la base de contribuyentes. Una de sus propuestas más controversiales es que las iglesias paguen impuestos por sus actividades comerciales, aunque se mantendrán exentas las prácticas estrictamente religiosas como cultos, misas y oraciones.
La iniciativa exige que las iglesias distingan entre ingresos por culto y por negocios como alquileres, cafeterías o medios de comunicación. Solo estos últimos serían gravados. El proyecto busca recaudar 26,3 billones de pesos para financiar el presupuesto nacional de 2026, el más alto en la historia del país.
Reacciones a la implementación de impuesto
La propuesta ha generado reacciones encontradas. La senadora Lorena Ríos la rechazó afirmando: “El Gobierno pretende imponer una carga a las iglesias, desconociendo su naturaleza no mercantil y su aporte social”. En contraste, el exministro José Antonio Ocampo apoyó parcialmente la medida, siempre que no afecte los cultos religiosos.
Expertos advierten sobre posibles consecuencias en obras educativas y sociales. El teólogo Euclides Eslava señaló que “hay que diferenciar lo sacramental, que no debe gravarse, de lo comercial, que sí lo es”. Además, el Decreto 0572 de 2025 ya había generado polémica al aplicar impuestos sin pasar por el Congreso.
Colombia no es el único país en debatir este tema. En Europa existen impuestos eclesiásticos obligatorios, mientras que en América Latina se gravan solo los ingresos comerciales. El ministro Germán Ávila defendió la propuesta como una vía para “fortalecer las finanzas públicas sin afectar a los contribuyentes de menores ingresos”.
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