Dominga López fue coronada como Miss Universo Chile 2026 y representará al país en la próxima edición del certamen internacional. Sin embargo, uno de los momentos que mayor repercusión generó durante el concurso estuvo relacionado con su postura frente al aborto y el proyecto de ley denominado “Escucha su corazón”.
Durante su intervención, López cuestionó la iniciativa y sostuvo que el debate sobre la interrupción del embarazo debe abordarse desde la empatía, considerando el miedo, el dolor y las situaciones de vulnerabilidad que pueden enfrentar las mujeres que evalúan abortar.
La nueva reina de belleza calificó el proyecto como “un retroceso” y afirmó que el Estado debería acompañar a las mujeres en lugar de someterlas a experiencias que, según su perspectiva, podrían resultar revictimizantes.
El proyecto corresponde al boletín 18.419-11 y propone modificar el Código Sanitario para establecer que, antes de realizar un aborto permitido por la legislación chilena, el médico informe a la mujer sobre la actividad cardíaca embrionaria o fetal y le ofrezca la posibilidad de escucharla mediante instrumentos médicos.
La propuesta ha generado controversia entre quienes consideran que esta información puede contribuir a que las mujeres tomen una decisión con mayor conocimiento y quienes advierten que podría convertirse en una forma de presión emocional.
Actualmente, Chile permite la interrupción del embarazo bajo tres causales: riesgo para la vida de la mujer, inviabilidad fetal de carácter letal y embarazo producto de una violación, bajo los plazos establecidos por la legislación.
La respuesta de López recibió aplausos durante el certamen y posteriormente provocó reacciones divididas en redes sociales. Mientras algunos usuarios elogiaron su defensa del acompañamiento a las mujeres, otros cuestionaron que escuchar o conocer la actividad cardíaca del bebé por nacer sea presentado como un retroceso.
El debate vuelve a poner sobre la mesa una discusión compleja: cómo proteger a las mujeres que atraviesan embarazos difíciles y, al mismo tiempo, considerar la vida del niño por nacer en las decisiones relacionadas con el aborto.










