NOTICIACRISTIANA.COM- Nueve mujeres que fueron víctimas de trata sexual y prostitución en el sur de Asia han abandonado esa vida después de entregar sus vidas a Jesucristo y ahora se preparan para compartir el Evangelio en las mismas comunidades donde fueron explotadas.
El proceso ha sido impulsado por la misionera Carlie Blyth, del Consejo de Misiones Internacionales (IMB), quien durante años ha trabajado evangelizando a mujeres afectadas por la pobreza, la trata de personas y la explotación sexual.
En varias comunidades de la región, los traficantes se acercan a familias vulnerables con falsas promesas de empleo para sus hijas. Algunas niñas son trasladadas a ciudades, vendidas para la prostitución y amenazadas cuando intentan escapar. El matrimonio infantil también puede ser utilizado como una forma de explotación.
Al observar esta realidad, Carlie y su esposo, Will, identificaron que, aunque algunas organizaciones brindaban rescate y rehabilitación, faltaba una presencia constante del Evangelio.
En 2021, sus compañeros de ministerio, Anvi y Reyansh, fundaron una iglesia entre estas mujeres y comenzaron a realizar reuniones de oración semanales en una habitación alquilada dentro del barrio rojo.
Según Blyth, nueve mujeres han dejado la prostitución durante los últimos tres años. Posteriormente, con el apoyo de Send Relief, algunas fueron recibidas en un hogar donde reciben capacitación profesional, discipulado y preparación para evangelizar y formar nuevos discípulos.
Una de ellas es Prasana, quien fue llevada a la zona de prostitución hace 15 años por su propio esposo. Tras conocer a Cristo, comenzó un proceso de transformación espiritual junto con su hijo, quien también llegó a la fe cristiana.
Otra mujer, Nabina, actualmente vive en el albergue junto a Prasana. Ambas desean aprender a establecer iglesias para regresar a la aldea donde fueron víctimas de trata y comenzar allí una nueva obra evangelística.
El objetivo es que en 2027 regresen a la región con los conocimientos adquiridos en costura y sastrería y utilicen estas habilidades como una oportunidad para servir, evangelizar y compartir el mensaje de Jesucristo.










